Esto ocurrió en el mes de marzo, pero la investigación no ha concluído hasta hace poco, quedando descartado tanto el suicidio como la coacción. Al parecer, el chico ya había simulado la escena del disparo a modo de broma, pero esta vez no trató de asegurarse de que el arma estuviera descargada. Para desgracia de Trevor, había una bala en la recámara.
Los que se encontraban con él en el chat no conocían el nombre del muchacho al estar registrados con pseudónimos, ni tampoco la dirección, lo que complicó mucho que pudieran avisar a la policía o pedir cualquier tipo de ayuda.
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